User-agent: Mediapartners-Google Disallow: El Club de la Cazuela: Pimientos rellenos

15.6.08

Pimientos rellenos

Pimientos rellenos de carne y calamaritos. (c) Julio PorteroExcelente entrante o tapa estos pimientos rellenos que tiempo atrás preparaba el chef Carloto. Por extrañas razones que ahora no logro adivinar, este plato no ha cuajado en las cocinas de los restaurantes locales y ni tan siquiera en los bares que sirven cocina caliente.

Y hago aquí una crítica a este gremio para que trabajen un poco más en diversificar su oferta culinaria. Porque entiendo, que esto ayudará a que encontremos nuevas especialidades en las cartas y no como ocurre ahora que todas se parecen en sus contenidos. Hay que profundizar más es nuestra rica y variada cocina popular cordobesa aprovechando los buenos productos que nos ofrece esta región. Estos pimientos rellenos por ejemplo, y dicho sea de paso, son todo un manjar disfrutarlos con una buena copa de fino. Y a la vez, damos un buen tratamiento a estos pimientos verdes pequeños de nuestra huerta que están empezando a verse por el mercado.

Ingredientes: (4 personas)

12 pimientos verdes pequeños
250 gr. de calamaritos
300 gr. de carne picada de ternera y cerdo
1 loncha de jamón
2 dientes de ajo
1 tomate maduro pequeño
1 copa de vino fino
Sal
Pimienta
Perejil
Pan rallado
2 huevos
Aceite

Preparación:

Primeramente escogeremos los pimientos pequeños para que tengan todos un tamaño similar.
Para limpiarlos cogemos una puntilla y dando un corte en círculo alrededor del tallo sacamos el cabo con todas las semillas. Lavamos los pimientos en agua y una vez limpios dejamos que escurran bien antes de rellenarlos.

Para el relleno:

Ponemos al fuego una sartén con aceite de oliva, los ajos picados a los que daremos unas vueltas en aceite caliente y añadimos la carne picada, sal y pimienta y doramos. Añadimos el tomate rallado, perejil, vino y dejamos que se haga la carne. A continuación añadimos los calamares picados mareamos el conjunto y apartamos. Una vez frío volcamos nuestro sofrito en un bol y añadimos el jamón picado, pan rallado el que admita, los huevos y amasamos formando una albóndiga, este será nuestro relleno. Con ayuda de una cuchara rellenamos todos los pimientos procurando dejar un poco de masa para hacer la salsa. Esta salsa la haremos pasando esta poquita de masa por la batidora con un chorrito de agua para que no quede tan densa, algo de colorante y sal. Vertemos en una cazuela grande y vamos colocando los pimientos una vez fritos en abundante aceite de oliva. Calentamos suavemente, y listos para comer.

Receta de la cocina de Aurora Mendoza Toro.

6 comentarios :

Kin El Bravido dijo...

Siempre he dicho que la mujer que me venga con un plato de pimientos rellenos en las manos, me tendrá dominado.

Es un plato demasiado laborioso para lo poco que duran en el plato, quizás por eso se ven tan poco en los restaurantes.

Mi madre domina la técnica del rellenado y consigue con este plato, que un monotono día se convierta en una orgía de sabor llena de alegría.

Amo los pimientos, el jamón de la huerta.

elo-cocina dijo...

Delicioso aspecto.
No sé porque pero yo siempre los he hecho con pimientos rojos.

La Cazuela dijo...

Hola Kin, nada como las manos de una madre para la cocina. Esta receta es de mí madre politica y cuando nos hace pimientos rellenos es toda una celebración.

La Cazuela dijo...

Amigo Elo, prueba alguna vez a prepararlos utilizando el pimiento verde pequeño. Seguro que repites.

Andrea y Pierre dijo...

Hola!

me encanta esta receta pero los pimientos me inquietan un poco, la ultima vez de solo lavarlos no podia casi respirar de lo fuerte que era, sera que agarre justo la clase mas fuerte?

te mando un beso y si: mas diversificacion, claro!

besos,
andrea

La Cazuela dijo...

Mis queridos amigos Andrea y Pierre,
estos pimientos son de huerta nada que ver con los de invernadero. Y aunque existen muchas variedades estos que se crían por aquí son de paredes finas parecidos al llamado pimiento italiano. Aunque no son tan alargados como estos y son mas regulares en su tamaño. Su carne es fina y solamente fritos con un pizca de sal gorda resulta un bocado exquisito que por aquí gusta mucho.